Vida Transformada
"Pasaron el peor momento de sus vidas."

“Desde muy pequeña conocí lo que era el sufrimiento, mi madre me había entregado a mí y a mis hermanos a una familia para que nos criara, ya que ella no podía hacerlo.
Tuve que trabajar; cuando tenía 15 años comencé a trabajar, después conocí a quien hoy es mi esposo. Más tarde se involucró en la droga y el alcohol, debía enfrentar muchas humillaciones a raíz de eso.
Cuando mis hijos nacieron, prácticamente tuve que luchar sola”, recuerda Porfiria Báez.
Poco a poco, ella comenzó a encerrarse en sí misma, se enojaba y se desquitaba con sus hijos. Soportó muchas cosas porque no quería que crecieran sin su padre. “A los 16 años mi hija quedó embarazada, mis otros hijos estaban en la droga y el alcohol, no aceptaba que siguieran el mismo camino que su padre. Busqué ayuda en los curanderos, pero no tuve solución.
Yo había recibido varias invitaciones para concurrir a la IURD, tardé bastante en acercarme, hasta que tomé la decisión y comencé a luchar, perseveré porque quería un cambio en mi vida y en la de mi familia. Gracias a Dios mi familia se encuentra liberada de los vicios, hay unión en nuestro hogar, fui curada de los dolores de cabeza y de columna, mi matrimonio restaurado.
Hoy podemos decir que somos muy felices gracias al Señor Jesús y que seguimos luchando por mucho más”, concluye.
