Actitudes de fe que traen victorias

“Faltan actitudes de fe que permitan que acontezca la grandeza de Dios en nuestras vidas.”

 

 

Desde que nacemos vivimos un gran conflicto entre la emoción y la fe, entre la mente y el corazón. La fe de la que hablamos se refiere al poder de Dios en nosotros y está a nuestra disposición, habiendo sido dada por el propio Dios. Cuando hablamos de fe nos referimos a nuestra relación con el Señor Jesús.
Es extremadamente importante que sepa la importancia de despertar la fe que hay en usted para conquistar victorias. Al llamar a Abraham, Dios le dijo: “(...) Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2).
Él estaba diciendo, en otras palabras: ‘Yo quiero saber qué es más importante para ti, el sentimiento de tu corazón o los pensamientos de tu mente. El sentimiento te lleva a amar a tu hijo sobre todas las cosas, especialmente a ése que vienes buscando hace más de 70 años, mientras que la razón probará tu temor por Mí’.
Vea que Dios llevó a Abraham a tomar una decisión para mostrar el mayor ejemplo de fe para todas las demás generaciones. Cuando Dios pidió a Isaac, hijo de Abraham, como sacrificio, Él recibió la prueba de que Abraham realmente Le temía y Le amaba encima de todas las cosas.
Por ese motivo, nosotros somos hijos de Abraham en la fe y ésa es la fe que estamos viviendo. Fue para ese lugar sagrado, Israel, que se llevaron todos los pedidos de la Campaña de Israel.
¡Muchos creen verdaderamente que Dios es magnífico y sobremanera grandioso! Creen incluso que Él puede hacer cosas extraordinarias. Pero entonces, ¿dónde está el problema? ¿Por qué esas maravillas no suceden en su vida? ¿Será que el problema está en Dios? ¡No! Faltan actitudes de fe que permitan que acontezca la grandeza de Dios en nuestras vidas. Hay solamente un camino para que eso suceda, ¡y es que la persona manifieste su fe!
Así ella estará, automá-ticamente, despreciando sus sentimientos y haciendo realidad su mayor sueño.
El propio Señor Jesús manifestó Su fe al dirigirse a una higuera y decirle: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos” (Marcos 11:14). Así, para quien usa la fe, para quien usa palabras de fe, quien tiene esa relación de fe con Dios, ¡habla a las piedras y las piedras oyen, habla a la higuera y se seca, habla a las enfermedades y a los problemas y ellos tienen que desaparecer! Es locura a los ojos humanos. Pero no a los ojos de aquellos que creen en el Dios de los imposibles. Que Dios los bendiga a todos abundantemente