El nacimiento de Jesús dentro de usted

"El fruto del Espíritu Santo y usted, es el Hijo de Dios."


 

Hubo una época en la cual el nombre de Jesús todavía no había sido revelado. Sólo sabían que vendría un Mesías, pero no sabían que sería el Hijo de Dios. La gente ni sabía que Dios tenía un Hijo, y que el Hijo de Dios sería el Mesías, el Salvador.
 “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:30-33).
Esa era la primera vez que estaba siendo anunciada la existencia del Hijo de Dios a un ser humano.
“Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.” (Lucas 1:34).
La pregunta que María hizo fue humana, porque ella no lograba entender cómo podría concebir un hijo sin antes haberse unido a su esposo.
Esa fue una pregunta natural, ya que para tener un bebé la mujer debe tener la unión con un hombre.
Lo mismo sucede cuando el pastor habla de la necesidad de tener un encuentro con Dios, y usted no logra entender de qué se trata tal cosa.
 “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35).
Es de esencial importancia que usted tenga un encuentro con Dios, porque cuanto más tiempo permanece en la iglesia sin conocer a Dios, es peor para usted, ya que nunca se convierte, nunca sale adelante, pasa el tiempo y su vida sigue igual.
En la Iglesia Universal no aceptamos ese tipo de fe en el cual usted dentro de la iglesia se siente bien y en su casa se siente mal. Esa es una fe mentirosa que no sirve de nada, ya que la fe verdadera no se apaga nunca, permanece para siempre.
Nosotros no aceptamos esa fe de alabar a Dios en la iglesia y en la casa tener la vida destruida.
Entonces mientras el resultado de la unión del hombre y la mujer, es un bebé, un ser humano, el fruto del Espíritu Santo y usted, es el Hijo de Dios.
Es el Espíritu Santo quien le revela a Jesús y mientras usted no tenga esa experiencia, el Señor Jesús nunca estará dentro suyo.